
El horizonte mostraba su luz tenue nuevamente, y el paso holgado del viajero comenzaba a dar muestras de su largo caminar. Las luces apostadas en la cima de una ciudad neutral le daban la bienvenida al nuevo inquilino.
El sonido atravezo el silencio en el mestizo callejon de la posada. Dos bolsas caian llenas de un polvo sin esperanzas.
El viajero busco reposo en un asiento lejano, al lado de una ventana con vista a la plazuela. Esa plazuela que se encontraba deruida por el pasado y la marcha de las sombras que obedecian a los mandatos de una luna soberana. Los hombres habian visto, ir y venir a miles de personas. Jovenes en busca de aventuras, profugos huyendo de mi injusticias. Parejas que se juran amor al compas taciturno de su corazon. Pero aquel desconocido, no se encontraba ahi sin razon, el habia escuchado leyendas y relatos sobre una aldea de misterios, un lugar precipitado en el tiempo, excluido por varias generaciones de hombres. El habia llegado en busca de ellos, de su magia inaudita, de sus leyendas arcaicas y de un poco de sabiduria para derrotar sus temores.
Entonces alzo la mirada, y la dirigio hacia un viejo. El poseia una paz tan sencilla y una mirada aun con mas calma. El joven podia escuchar en su mente todo lo que podria preguntar a aquel ser humilde. Pero su timidez es mas grande y la mirada de aquel ser con magullada forma, le hacian perder las cadenas que siempre transformaban su verguenza en desdicha, y esta en una rueda de pesares. El joven se dejo guiar por la mirada, y esta esencia solo lo atraia mas y mas, hacia su primer paso....
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