jueves, 17 de enero de 2008

Temerosa


Al camino andado, con huellas dejadas en la arena por el pisar de unos sentimientos, la encontre a ella cambiando de mundo, cambiando de vida, cambiando por amor.
Palabras muy inseguras salieron de mi ser. Le pregunte como es el mar, y porque camina al roce de unas olas baradas en un tierra perdida.
Ella me dijo que el mar la llamaba, que las voces que siempre escuchaba le habian guiado al mundo real, la paz y la necesidad de vivir cada dia, eran sus pruebas contundentes contra cualquier rutina que habia encontrado en sus dias. Todos somos pruebas de que tenemos la habilidad de ser felices, de encontrar un sueño, de sufrir para llegar a un destino nunca escrito para nosotros.
Mis pensamientos se nublaban como si el mar hubiese planeado un encuentro entre dos almas tan llenas de argumentos de saber, y tan solas que tal vez todo fuese una realidad creada por mis ilusiones. La mire fijamente, y vi los ojos mas soberanos y perfectos que jamas haya podido ver, sonrisa tatuada en su mirar con los aires inmaculados de diosa griega y la profundidad de su alma que a travez de su resplandor, contagiaba mis sentidos.
Me miro con su sonrisa de noche, me pregunto que como era estar solo, como era atravesar aventuras en un mundo tan lleno de incertidumbres. No hay momentos que no dejo de pensar en la voz que me guio aqui, me dijo. Luego se acerco mas, y mas a un mar impaciente por una sirena hecha de los colores de la vida. No le tengo mas miedo al mundo, que lo que el mundo me tiene a mi. Parecia volver a ser niña, y como las cadenas de un esclavo se liberaba, para sentirse unica en ese espacio rodeado de esperanzas y un futuro. Todo en ella estaba rodeado por su aura de mujer, la razon por la que me vi obligado a buscar este mar. Ella me dijo porque se sentia tan libre de decir tantas cosas, de vivir un instante transcedental y porque yo un caminante sin destino pudiese estar a su lado, para maravillarse con su ser.
No tengo palabras, solo seguia mi corazon a las sombras de un pasado destruido que al igual que tu busca un cambio, y que esta aqui para seguir y ser parte de tu cambio, le respondi como un susurro a su perfecta armonia.
Ella me dijo que no hay mejor manera de cambiar, que ser feliz y buscar eso que nunca encontramos cuando pensamos tenerlo todo.

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